La (seudo) ciencia del negocio de los organismos transgénicos
Empresarios, científicos, periodistas, divulgadores científicos y maestros de escuela nos informan sobre las maravillas que las empresas de ingeniería genética prometen entregar a la humanidad... por un precio conveniente.
Los logros de esta novedosa rama de la ciencia y la tecnología descansan sobre una visión específica de los mecanismos básicos de toda cosa viviente: la capacidad de engendrar nueva vida y de construir sus componentes a partir de elementos primitivos. La visión oficial es claramente jerárquica, con las moléculas de ADN en el vértice superior de una pirámide, a modo de Director General, con moléculas de ARN mensajeros a modo de gerentes de operaciones que trasmiten la voluntad de su superior a las trabajadoras proteínas de la base que la llevarán a cabo fielmente. Este esquema es conocido como el Dogma Central de la Biología Molecular.
Hay personas que tienen una visión distinta de la organización de las células y de como se lleva a cabo el proceso de replicación. Sostienen un modelo cooperativo en el cual las moléculas de ADN almacenan gran parte de --pero no toda-- la información genética y que no tienen un control estricto sobre la maquinaria celular, sino que son utilizadas por esta maquinaria como una pieza más.
Este artículo escrito por el prestigioso biólogo Barry Commoner, y publicado en la revista Seedling a mediados de 2003, resume la situación del Dogma Central que naciera en 1953.